martes 9 de noviembre de 2010


he perdido el ritmo, estoy muda, pero no ciega, algo sorda, pero no traba, he perdido la vergüenza entre otras cosas sin importancia, he perdido las maletas junto a la vanidad, he perdido el calendario junto a los aniversarios, ya no saludo a nadie, es que estoy muda, el resto me habla, pero no les contesto, es que estoy sorda, he perdido la velocidad junto a los kilómetros, los paquetes junto a las estampillas, el queso junto a la mantequilla y el pan, pero no el vino, el vino está, igual que yo, mejor con el tiempo, pero no se sabe, hay que abrirlo para probar...

2 comentarios:

Anónimo dijo...

bien vale la pena arriesgarse a abrir un vino que solo por maduro promete. Como vale la pena guardarse para madurar.

salud!!

Ana

Lau dijo...

creo que bien puedo decir que andamos en alguna sintonia.
bonitas palabras.